Cómo cuidamos sus datos

Sabemos que confiar los datos de salud y el día a día de quien cuida a una aplicación nueva no es poca cosa, todavía más cuando esos datos son de un hijo, de un familiar mayor o de una persona con necesidades especiales. Por eso, esta página explica, sin jerga técnica innecesaria, cómo KinooCare protege la información que nos confía.

¿Prefiere ir directo al detalle técnico? Vea la página de seguridad técnica.

KinooCare organiza y comparte información de cuidado entre quienes cuidan; no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico profesional.

Qué ocurre cuando elimina su cuenta

Puede eliminar su cuenta en cualquier momento, directamente desde la aplicación KinooCare. Una vez completada la eliminación, sus datos dejan de estar accesibles para el resto de miembros de sus círculos. Consulte el proceso completo en Eliminar cuenta.

Para más detalle sobre cómo tratamos sus datos, consulte la política de privacidad completa.

Para el detalle técnico completo (cifrado, aislamiento por círculo, gestión de contraseñas), vea la página de seguridad técnica.

Nuestra historia

No construimos KinooCare pensando en un mercado. Lo construimos pensando en una familia: la nuestra.

Hace unos años, a un familiar cercano le diagnosticaron una enfermedad neurodegenerativa grave, que trajo consigo unas necesidades de cuidado cada vez más exigentes. Casi de la noche a la mañana, varios hermanos tuvieron que organizarse entre sí: turnos de apoyo, coordinación con enfermería, gestión de la medicación, todo ello junto a sus propias vidas, trabajos y familias.

No existía ninguna herramienta pensada para esto. Había grupos de WhatsApp donde la información importante se perdía entre el resto, hojas de cálculo que nadie actualizaba a tiempo, y llamadas repetidas solo para saber quién había hecho ya qué. La coordinación, por sí sola, se convirtió en una carga más en un momento en que la familia ya estaba agotada.

Fue en ese contexto, en casa, donde nació el primer esqueleto de KinooCare: una herramienta sencilla, sin más ambición que ayudar a los hermanos a coordinarse mejor, a descansar más, y a sentir que la coordinación de los cuidados no dependía solo de la memoria y la buena voluntad.

Con el tiempo, nos dimos cuenta de que esta no era una dificultad solo nuestra. Es una dificultad compartida por quien cuida de un hijo con necesidades especiales, de un padre o una madre mayores, o de cualquier persona que dependa de una red de cuidadores coordinados entre sí. Así fue como KinooCare dejó de ser una herramienta casera y pasó a ser algo pensado para otras familias en la misma situación.

No creamos KinooCare porque tuviéramos todas las respuestas sobre cómo cuidar en equipo. Lo creamos porque no las teníamos, y sentimos, en carne propia, la falta de algo que ayudara a encontrarlas.

Algunos detalles de esta historia se han generalizado para proteger la privacidad de nuestra familia.

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